Buenos Aires esta oscura y la lluvia es incesante esta mañana. Llueve como si no fuera a parar. Los truenos suenan amenazantes y amedrentan incluso a aquellas almas que se sienten capaces de desafiar al poder de la naturaleza, al poder del destino. El marco no podía ser más apropiado. Quizás porque su vida estuvo signada por la falta de templanza, por una cierta intemperancia producto del caos reinante en el universo de su mente. En su propio Universo. Tal vez por una simple, aunque poco probable, casualidad. Aun así, cualesquiera fueran las razones por las cuales se arribo a este desenlace, esta no es una mañana mas. Esta mañana esta teñida de rojo. Del color rojo de la sangre.
La habitación del departamento esta teñida de rojo. Las sabanas, están manchadas. El piso esta manchado. De rojo. De sangre. De sangre ajena. Las paredes de la habitación dan vueltas. Las piernas no se sienten. Solo se escucha un zumbido permanente. Es difícil hacer foco, pero de todas maneras alcanza a echar un vistazo a sus manos. Estas también están manchadas. Mas hacia el costado de la cama hay un crucifijo. Esta roto. Una leve amnesia le impide recordar lo que acaba de suceder. Sin embargo al verla rompe en llanto. Un llanto lleno de angustia, de impotencia ante lo inevitable. Un llanto que se va convirtiendo en una risa nerviosa y macabra a medida que el desconcierto invade la situación. Su cuerpo desnudo, lacerado y sin vida yace acostado sobre la alfombra, con brazos y piernas en forma de T, cual Cristo en la cruz. Es ella. Ya no hay manera de volver atrás.
De repente, mientras el mareo es casi insostenible y el aire se va tornando cada vez más denso e irrespirable, tiene el valor. Le revuelve las tripas, pero tiene el valor. Es irreversible, de todas formas. Los relámpagos iluminan el lugar por completo, por fracciones de segundo, como marcando el camino hacia el destino ultimo. La tormenta no hace más que alimentar a la confusión. Confusión quizás necesaria para no pensar. No pensar en nada más.
Se desplaza como puede hacia la mesa de luz. Abre el cajón y la toma entre sus manos. Por suerte siempre esta cargada. Una sensación de alivio recorre su cuerpo. Pronto la voz se ira para siempre. La migraña continua, pero será la ultima. Ya esta apoyada sobre su sien. Un movimiento de su dedo lo pone a un paso de escapar de ese mundo de dolor, del reino de los peores tormentos, de esos engendrados en el más terrible de los infiernos: el infierno de los demonios propios. Por un momento, su vida entera pasa ante sus ojos. No significa nada ahora. Ya no hay riesgos, mientras no falle la última voluntad. La mira por última vez. Cierra los ojos. Su piel esta ardiendo. La hora llego. Solo una simple decisión de su alma torturada........y ...................adiós ............................es irreversible ya. Una oscuridad abrumadora lo envuelve enseguida. El universo entero se encoge a la velocidad de la luz, y sin embargo el dolor se torna insoportable y eterno. El calor también. La eternidad duro un instante. La voz callo para siempre. Su alma rompió las cadenas. No hay más especulaciones. Ya todo pasó.

1 comentario:
buenisimo!!
quien lo escribio.. vos???
saludos
crist-57
Publicar un comentario